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El Síndrome de la Silla Turca Vacía, una afección que puede pasar desapercibida

Aracnoidecele Selar

 

Los Quistes Aracnoideos son lesiones congénitas, benignas y se forman por fuera del cerebro. No suelen variar de tamaño con el tiempo, y, en general, se diagnostican de manera incidental realizando estudios por causas variadas. Excepto en los bebés y niños pequeños, en que pueden ocasionar síntomas por efecto de masa, en su mayoría, son asintomáticos y por lo tanto, sin riesgo. 

 

El Aracnoidocele Selar es una herniación de una capa de las meninges llamada Aracnoides junto con líquido cefalorraquídeo, sobre la silla turca (que es donde se aloja la hipófisis), se apoya sobre ella y prácticamente la tapa, dando en la imagen (Resonancia Magnética) el aspecto de estar vacía. Se llama también «Silla turca vacía». Puede comprimir la glándula y alterar su producción hormonal en algunas ocasiones.  

 

Afecta principalmente a las mujeres jóvenes y obesas, y que ocasiona que el LCR (Líquido cefalorraquídeo) esté bajo una mayor presión.

Síntomas

 

El Aracnoidocele Selar primario se identifica como un hallazgo radiológico incidental y puede ser o no sintomático. Las principales manifestaciones clínicas son dolor de cabeza intenso con vómitos, trastornos neurológicos, oftalmológicos y/o endocrinológicos.

El dolor de cabeza es el síntoma predominante, también, se presenta percepción de ruidos de tipo pulsátil. Alteraciones hormonales que condicionan ausencias de periodo menstrual, galactorrea y del estado de ánimo, depresión y fatiga.

Tratamientos

 

Terapia Farmacológica: Para el síndrome primario no es necesario si la función de la hipófisis es normal, sin embargo, debido a las implicaciones hormonales pueden recetarse medicamentos para cualquier nivel anormal de las hormonas. Y para los síndromes secundarios, generalmente, se indica terapia de reemplazo hormonal para aquellas que están faltando.

 

 

Quirúrgicos:  El tratamiento quirúrgico se realiza en los pacientes con STVP sintomática, cuando se presentan alguna de las siguientes circunstancias:

  • Fístula de LCR. (Líquido cefalorraquídeo)
  • Hipertensión intracraneal crónica idiopática subyacente a una fístula de LCR o con cefalea y alteración visual grave que no responden al tratamiento médico.
  • Deterioro visual por hernia de las vías ópticas hacia el interior de la Silla Turca.
  • Cefalea grave que no responde al tratamiento médico.
  • Patología intracraneal que condiciona una hipertensión intracraneal crónica, bien, tumoral, mal formativa o por hidrocefalia. Esta revisión se va a centrar en las cuatro primeras, que, como se ha expuesto previamente, pueden presentarse de manera aislada cada una de ellas, o concurrir en un mismo paciente, lo que condiciona su manejo.

Si desea profundizar con mayor información, es recomendable visitar a un especialista en Neurocirugía para evaluar su caso en particular, puede ubicarme en:

Por la Dra. Mitzadi Ordoñez – Especialista en Neurocirugía, Rep. De Panamá

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