Enfermedad Arterioesclerótica: el diagnóstico a tiempo salva extremidades.

¿Qué es la enfermedad arterioresclerótica?

 

Las arterias son los vasos sanguíneos que llevan la sangre oxigenada que sale del lado izquierdo del corazón hacia todos los órganos del cuerpo humano. Al llegar a los lechos capilares de los diferentes órganos la sangre libera oxígeno y nutrientes y a través de dicho capilar se drena la sangre desoxigenada hacia las venas, que son los vasos que finalmente se encargan de regresar el volumen sanguíneo al lado derecho del corazón. Éste ciclo se cumple con cada latido cardiaco. Las arterias suelen verse afectadas por múltiples enfermedades, entre ellas la enfermedad arterioesclerótica que  es un proceso inflamatorio crónico de la pared arterial con acumulación progresiva  de colesterol  que en etapas avanzadas de la enfermedad puede llegar a obstruir la arteria evitando la oxigenación de los órganos que dicha arteria perfunde.

 

Los lechos vasculares más comúnmente afectados son las arterias carótidas y cerebrales, cuya afección da lugar a isquemias cerebrales, mejor conocida como Enfermedad cerebro –  vascular o derrame. Las arterias coronarias que al obstruirse causan infarto al miocardio  y las arterias de los miembros  inferiores cuya obstrucción provoca la enfermedad arterial periférica que constituye la principal causa de amputación mayor de los miembros inferiores.

 

 

 

¿En quienes se presenta la enfermedad arterial periférica de tipo arterioesclerótica?

 

Fumar es el factor de riesgo que más contribuye al desarrollo de la enfermedad arterioesclerótica, seguido de la Diabetes Mellitus tipo 2, la hipertensión arterial y obesidad. La hipercolesterolemia puede estar asociada, sin ser un factor directamente condicionante de la enfermedad arterioesclerótica ya que la misma puede desarrollarse en pacientes que nunca han presentado ésta alteración.

 

¿Cuáles son sus síntomas?

 

La enfermedad arterial de los miembros inferiores suele manifestarse con claudicación intermitente que es el dolor en la pantorrilla, muslos o glúteos al caminar determinada distancia y que se calma con el reposo. Tal manifestación se correlaciona con la obstrucción parcial de la circunferencia de la arteria (mayor o igual al 50%)  con lo cual la misma transporta apenas suficiente sangre para cubrir las necesidades musculares en reposo. Por lo tanto es incapaz de adaptarse a la demanda aumentada durante el ejercicio. Al presentar obstrucción  completa el paciente presenta dolor de las piernas en reposo, necrosis de los tejidos, frialdad y palidez en las mismas. Las heridas de lenta cicatrización también son un indicador de posible enfermedad arterial severa, especialmente en pacientes diabéticos.

 

¿Cómo se diagnostica?

 

Luego de examinar al paciente y sospechar enfermedad arterioesclerótica existen dos tipos de diagnóstico. El diagnóstico vascular invasivo y el no invasivo. Éste último consiste en establecer de forma indirecta la capacidad de una arteria para transportar sangre. Se realiza mediante la toma y comparación de las presiones en múltiples arterias de dónde se obtiene el índice tobillo – brazo. El principal indicador de severidad de esta patología y gran herramienta a la hora de decidir si un paciente requiere tratamiento. También existen modalidades de imagen como el ultrasonido doppler arterial y la angiotomografía, ésta última con requerimiento de inyección de contraste intravenoso. El procedimiento diagnóstico invasivo por excelencia continúa siendo hoy día la arteriografía, que puede realizarse con contraste yodado o con dióxido de carbono en el caso de pacientes con contraindicación de uso de contraste. La arteriografía permite obtener imágenes dinámicas del flujo arterial y de la estructura arterial pudiendo observarse claramente las zonas afectadas con lo cual permite establecer el tratamiento que el paciente necesita.

 

¿Qué tratamientos existen?

 

Lo primero que debemos mencionar es el control de los factores de riesgo.

 

Internacionalmente existen múltiples clasificaciones para las lesiones arteriales que permiten al cirujano vascular la toma de decisiones a la hora de tratar la arteria y restablecer el flujo sanguíneo afectado. De esta manera existen lesiones cuya primera línea de tratamiento es por vía endovascular, es decir mediante catéteres  y otras herramientas que se introducen por punción y  navegación dentro de las arterias  y dónde suele utilizarse material protésico. Tal procedimiento presenta ventajas tales como que no requiere anestesia general ni recuperación de heridas, por lo que suele preferirse en pacientes ancianos o de alto riesgo quirúrgico. Sin embargo, los resultados suelen ser positivos sólo a corto o mediano plazo debido al tiempo de vida del material utilizado.

 

 

 

También existen lesiones cuya primera línea de tratamiento es por vía quirúrgica abierta en el que el paciente requiere un puente o  By Pass para revascularizar la extremidad, para lo cual se utiliza tanto material protésico como material autólogo, es decir las venas del propio paciente, las cuales permiten un mejor resultado a mediano y largo plazo.

 

El Colegio Americano de Cirugía (ACS) recomienda que todo paciente diabético y los pacientes mayores de 65 años deben contar con una evaluación vascular detallada que permita el diagnóstico temprano y tratamiento a tiempo de la enfermedad arterial periférica.

 

Por: Dra. Flora Ibarra

Cirujana Vascular Periférica, Endovascular

 

Contactar por Whatsapp