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Claves para evitar la caries temprana de la infancia

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La dentición decidua, temporal o de leche es el primer juego de dientes que se forma durante el periodo prenatal y erupcionan aproximadamente entre los 6 y 9 meses de edad. Estos dientes no están exentos de afectarse por la caries dental, enfermedad multifactorial que destruye los tejidos del diente por los ácidos que genera la placa bacteriana. Las bacterias fabrican ese ácido a partir de los restos alimenticios que se quedan pegados al diente luego de comer.

 

La caries temprana de la infancia es una forma de caries agresiva que empieza poco después de la erupción dental, en las superficies lisas de los dientes progresando rápidamente; afectando principalmente a los dientes anteriores superiores, avanzando progresivamente hasta afectar los molares en niños de edad preescolar hasta los 71 meses de edad.

 

También conocida como caries de biberón, ya que se le asocia a la utilización de éste por períodos prolongados de tiempo, por ejemplo, los niños que se duermen con el biberón en la boca o que lo utilizan como chupete. Aunque no es exclusiva de ellos ya que se ha demostrado que la caries temprana de la infancia  es causada en forma frecuente por la adquisición temprana de bacterias cariogénicas (S. Mutans), por hábitos alimenticios inapropiados  así como  por la exposición de los dientes a cualquier líquido azucarado (natural o artificial) como leche, fórmulas, jugos de frutas o refrescos por periodos prolongados y sin la debida higiene; con la utilización de tazas entrenadoras y chupetes endulzados por los padres para que el niño los acepte.

 

Un factor de riesgo es un evento que predispone a desarrollar una enfermedad, en este caso la caries dental. Algunos factores de riesgo incluyen: número de bacterias causantes de la caries (S. Mutans y Lactobacilos), higiene oral deficiente, poca o ninguna exposición al flúor, disminución en el flujo salival, pobre alimentación y defectos en la estructura del diente como la hipoplasia del esmalte (menos cantidad de esmalte de lo normal y menos mineralizado), la cual hace que los dientes sean mucho más susceptibles a la caries.

 

 

La caries es una patología que se puede prevenir, de allí la importancia en la orientación a los padres desde la etapa prenatal para que realicen las siguientes medidas preventivas:

 

  • Reducir el índice de caries en la madre, padre, hermanos y persona a cargo del cuidado del bebé durante el período prenatal, para disminuir la transmisión de bacterias cariogénicas una vez nazca el bebé.
  • Evitar las actividades en las que haya intercambio de saliva como compartir los utensilios de comer, soplar la comida, besos en la boca entre el niño y los familiares o personas a cargo de su cuidado. Dejando claro que las bacterias causantes de la caries son transmisibles de una persona a otra a través de la saliva.
  • Fomentar hábitos de higiene bucal desde el nacimiento del bebé limpiando sus encías y lengua con una gasa o toallita limpia y húmeda dos veces por día.
  • Empezar a cepillar los dientes del niño tan pronto erupcionen con cepillo de cerdas suaves y agua de dos a tres veces por día.
  • A partir de los 2 años aplicar una pequeña cantidad (del tamaño de una lenteja) de pasta dental con flúor a dosis bajas, tres veces por día.
  • Supervisar el cepillado del niño hasta que sea capaz de escupir solo y no tragarse la pasta dental, lo que ocurre alrededor de los 6 a 7 años de edad.
  • Iniciar el empleo del hilo dental para niños con la ayuda de los padres una vez completa su dentición temporal.
  • Utilizar los biberones únicamente para leche materna o fórmula. Evite usarlos para agua azucarada, jugos, refrescos o sodas.
  • Si su bebé utiliza chupete dele uno que esté limpio, no lo introduzca en miel o azúcar.
  • Anime al niño a utilizar tazas o vasitos entrenadores cuando haya cumplido 1 año.
  • Fomente hábitos alimenticios saludables.
  • Realice la primera visita al dentista cuando salga el primer diente aproximadamente y manténgalo en controles cada 6 meses para aplicación de flúor y evaluación de la erupción de los siguientes dientes. Este es un periodo prudente para notar cambios en la estructura de los dientes y atenderlo a tiempo.

 

Recuerde que los dientes temporales del niño son muy importantes, lo ayudan a masticar, hablar, guardan el espacio para los dientes permanentes, le dan una bonita sonrisa y la prevención es la clave para mantenerlos saludables.

 

Por la Dra. Elvia Vergara

Odontólogo – Aguadulce Provincia de Coclé.

Tel. 6023-8811

 

 

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