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Alergia por alimentos en niños


La Alergia Alimentaria (AA) en niños surge de una respuesta inmunológica inducida por alérgenos presentes en los alimentos. Ocurre más comúnmente en países industrializados; estimándose una prevalencia de 2.0 a 7.5%. Lo más común es su aparición durante el primer año de vida, para ir desapareciendo hasta el final de la infancia. Se estima que más de un tercio  de los niños presentan AA a más de un alimento.

 

Los Alérgenos ¿Qué son?

 

Los alérgenos alimentarios son un componente específico de los alimentos, en la mayoría de las veces relacionadas a las proteínas, que al ser ingeridos provocan una reacción alérgica específica, de acuerdo con el mecanismo inmunológico involucrado. En la práctica clínica los alimentos responsables son los más consumidos y las diferentes sensibilizaciones ocurren en el orden de incorporación de los mismos en la dieta de los niños.

 

Esta sensibilización contra cualquier alimento puede ocurrir en cualquier momento de la vida, siendo más frecuente su aparición durante la infancia. El contacto con el alérgeno puede ser por vía oral,  por la piel o vía inhalada. Los alimentos involucrados en el 90% de los niños son la proteína de leche de vaca, huevo, soja, trigo y maní. En los niños en etapa escolar, adolescentes y adultos en un 85% de las veces los alimentos involucrados son pescado, mariscos, cacahuates y maní.

 

Conociendo los factores de riesgo

 

Dentro de los factores de riesgo para el desarrollo de AA están: la historia familiar de atopia, enfermedades alérgicas, dermatitis atópica, la inmadurez intestinal, la deficiencia de Inmunoglobulina A, la falta de exposición a la lactancia materna, la exposición temprana a alérgenos como proteína de leche de vaca, consumida probablemente en altas concentraciones durante la lactancia; y finalmente las características inherentes al propio alimento.

Manifestaciones Clínicas

 

La reacción alérgica a los alimentos provoca manifestaciones clínicas que afectan en orden de frecuencia la piel, el aparato digestivo, aparato respiratorio; y en casos graves al sistema cardiovascular. Desde el punto de vista clínico estas reacciones alérgicas son mediadas por mecanismos inmunológicos que involucran a Reacciones mediadas por IgE  y por mecanismos no mediados por Ig E.

 

 

En las reacciones mediadas por IgE predominan síntomas en la piel como: dermatitis atópica, urticaria, angioedema; en el aparato digestivo, con síntomas como síndrome de alergia oral, náuseas, vómitos, diarreas o alteración en el patrón de las evacuaciones; y finalmente los síntomas respiratorios como rinitis alérgica, rinoconjuntivitis, asma inducida por alimentos. Los casos graves se manifiestan como reacciones anafilácticas. Estas manifestaciones clínicas pueden aparecer de manera inmediata al ingerir el alimento o pocas horas después (máximo de 2 horas).

 

En el caso de reacciones no mediadas por Ig E los síntomas aparecen de forma más retardada; es decir muchas horas después del contacto con el alimento e inclusive después de muchos días. Dentro de las patologías relacionadas con este mecanismo está el Síndrome de Enterocolitis inducida por proteína, la Proctocolitis alérgica ( Sangrado en las evacuaciones en los bebés), la Enteropatía Alérgica, Enfermedad Celíaca y la Dermatitis por contacto.

 

Generalmente la presencia de la sintomatología clínica se relaciona de manera muy particular con la ingesta del alimento involucrado, los síntomas serán persistentes; y generalmente afectan varios sistemas a la vez, por ejemplo aparición de reacción alérgica en la piel (urticaria) y síntomas respiratorios (rinitis, asma) o digestivos (diarreas).

 

¿Cómo se diagnostica?

 

El diagnóstico de este problema se fundamenta en la historia clínica detallada por los padres, los hallazgos encontrados durante el examen físico; y en muchas ocasiones podemos valernos de estudios de apoyo. La determinación de pruebas tipo Ig E específicas contra los alimentos más alergénicos, las pruebas cutáneas, la prueba de supresión y reto suelen apoyar el diagnóstico clínico. Es importante mencionar que una prueba IgE específica positiva para un determinado alérgeno, no confirma el origen alérgico de los síntomas; es por ello que los resultados deben ser interpretados tomando en cuenta la historia clínica del paciente y el examen físico detallado. El diagnóstico definitivo debe ser interpretado por un médico con la experiencia y capacitación para seleccionar e interpretar los resultados de las pruebas estandarizadas.

 

¿Cómo tratarla?

 

El tratamiento de las enfermedades alérgicas relacionadas con los alimentos es evitar la ingesta o contacto con el alimento involucrado; no funcionará la eliminación parcial del alimento involucrado; es por ello que los padres deben aprender a evaluar las etiquetas de los productos procesados para evitar las transgresiones en la dieta.

 

Los padres, cuidadores e inclusive los maestros deben conocer los síntomas característicos de estas manifestaciones alérgicas para actuar de inmediato y evitar reacciones alérgicas severas. La mayoría de los niños logran una adecuada tolerancia a los alimentos involucrados, luego de un período de eliminación del mismo; sin embargo, la alergia al maní y frutos secos tiende a permanecer de por vida, solo un 20% logra tolerar estos alimentos en la etapa adulta. Cuando la alergia se presenta en etapas tempranas de la vida, es decir en la etapa de lactante, superan estas alergias antes de llegar a la etapa escolar.

 

Dentro de las medidas de prevención más importantes está la promoción de la lactancia materna exclusiva, sin hacer dietas restrictivas en la madre sin un fundamento clínico o si la indicación de un especialista al respecto.

 

 

Se recomienda no retrasar la alimentación complementaria no antes de los 4 meses, según las normas establecidas al respecto; la introducción de alimentos altamente alergénicos en lactantes con riesgo de alergia, se debe realizar de forma oportuna y cautelosa bajo la supervisión de su médica especialista en el tema.

 

En las otras etapas de la vida de los niños, etapa preescolar o escolar e inclusive en la adolescencia, es indispensable indicar una dieta balanceada, con la exclusión del o los alimentos involucrados en el problema, para evitar deficiencias de nutrientes que afecten el crecimiento y desarrollo del niño; de la mano de un experto en el área.

 

En algunas ocasiones será necesario prescribir medicamentos que modulen la respuesta alérgica, como los antihistamínicos, sobre todo para el control de síntomas respiratorios o en la piel.

 

Conclusiones

 

El tratamiento nutricional definitivo de acuerdo a las sensibilidades alimentarias llevará en la mayoría de los casos a la resolución del problema en el niño. Es por ello que promover una alimentación sana, equilibrada y saludable será siempre la clave para mantener sano a nuestros niños.

 

Dra. Kira Alvarado

Gastroenterología Pediátrica

Chiriquí y Veraguas


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